Política

Xu Bu, embajador de China en Chile: “No tengo información sobre la donación de 500 ventiladores”

El representante diplomático asegura no estar al tanto de que su país haya asumido algún compromiso sobre ese tema, pero sí precisa que hay empresas y gobiernos locales chinos que están apoyando a Chile.

El 19 de marzo pasado, el ministro de Salud, Jaime Mañalich, aseguró haber acordado “con el embajador de China la adquisición y donación, con toda la generosidad que corresponde, de una cantidad muy importante, más de mil ventiladores mecánicos adicionales”. Días después, el secretario de Estado precisó que la cifra real eran 500 y se conoció que él mismo había instruido para que un avión de la Fach viajara a ese país a buscarlos. Sin embargo, el viaje se mantuvo en estricto secreto ante la creciente “guerra por los respiradores”, como la calificó entonces el propio ministro. Hasta ahora, sin embargo, la contraparte del titular de Salud no se había pronunciado sobre el tema.

Por eso, La Tercera contactó el martes pasado al embajador de la República Popular China, Xu Bu, quien aceptó responder una serie de preguntas vía cuestionario -sin aceptar contrapreguntas- sobre el tema y analizar el momento actual que vive China tras comenzar a salir de la cuarentena. También aborda las acusaciones sobre manipulación de datos y la supuesta desaparición de médicos en Wuhan. “Es una noticia absolutamente falsa”, dice.

China parece estar recuperándose de la epidemia de coronavirus, mientras el resto del mundo todavía está sumergido en la crisis. ¿Cuáles son las perspectivas para China? ¿Lo ve usted como una oportunidad para su país?

En términos generales, la epidemia ya está bajo control en China, la vida urbana está volviendo poco a poco a la normalidad y la producción empresarial se reanuda por completo. Para controlar la epidemia, hemos tomado medidas de prevención y control sin precedentes, cortando efectivamente la propagación del virus, reduciendo de manera significativa el número de contagios y salvando con éxito decenas de miles de vidas.

Pero, por otro lado, estas medidas también han tenido un gran impacto en la vida urbana y el desarrollo económico. Para el primer trimestre de este año, el PIB de China, a precios comparables, ha sufrido una disminución interanual del 8,6%, registrando la primera contracción trimestral desde 1992. Las exportaciones de bienes han disminuido un 11,4% del total registrado en el mismo período del año anterior, el superávit comercial se ha reducido un 80,6% y las importaciones y exportaciones con EE. UU. han bajado un 18,3%.

Como parte importante de la economía mundial, la buena marcha de la economía china promoverá el buen desarrollo de la economía mundial, y del mismo modo, si la economía mundial va mal, la economía china tampoco saldrá bien, ya que las oportunidades de China están estrechamente vinculadas a las de otros países.

¿Existe la posibilidad de un rebrote del virus en China? ¿China está preparada para ello?

Espero que los científicos puedan desarrollar lo antes posible las vacunas y medicamentos específicos contra el virus, pero parece que la gente todavía tiene un conocimiento limitado sobre este tipo de virus. Algunos expertos chinos creen que tenemos que prepararnos para una lucha a largo plazo contra el Covid-19. Estoy convencido de que con las experiencias acumuladas, China enfrentará dicha epidemia con mayor rapidez y medidas más efectivas, y tenemos la plena confianza y capacidad de ganar la batalla contra el brote del Covid-19.

Usted ha tenido una polémica con Guy Sorman, quien dijo que el gran perdedor de esta crisis sería China. ¿Por qué cree que China no lo sería?

El virus no conoce fronteras, y es el enemigo común de la humanidad. Ante los desafíos que el virus ha traído a los seres humanos, la comunidad internacional debe trabajar mano a mano para vencer al virus. Por eso, para los que hablan de «perder» y «ganar», no sé cuáles son sus criterios de definición. En mi opinión, controlar la epidemia y salvar vidas debe ser la prioridad de cada gobierno.

El escritor Mario Vargas Llosa ha hecho duras críticas a China en el diario El País. ¿Cómo responde usted?

En 2019, 168 millones de turistas chinos viajaron fuera de sus fronteras, y todos ellos optaron por regresar. Seguro que estos ciudadanos ya han respondido «con los pies» a la pregunta de si viven con libertad y felicidad en China.

Como novelista, el Sr. Llosa puede cruzar el tiempo y el espacio, desenvolver su imaginación haciendo lo que quiera en el momento de la creación. Sin embargo, no he oído que él también sea un experto médico, por lo que no debe abusar de su fama.

Cada uno tiene su conocimiento limitado, y ante los campos altamente especializados como el de un virus invisible, uno no debe presumir de saber lo que no sabe, ni mucho menos decir disparates. Dejamos a los científicos responder a las preguntas que les tocan.

Según ha revelado el programa 60 Minutes Australia, la doctora Ai Fen, del Hospital Central de Wuhan -quien había alertado de la pandemia- ha desaparecido. ¿Tiene alguna información al respecto?

Es una noticia absolutamente falsa. Yo he visto por internet un video que la Dra. Ai Fen publicó el día 14 de abril a las 14.30, frente al portón del hospital donde trabaja, en que ella dijo en boca propia que le iba bien tanto en el trabajo como en la vida. Obviamente, los canales australianos están inventando noticias sin ningún fundamento.

He notado que algunos políticos y medios de comunicación de los países como EE.UU., Gran Bretaña, Australia, etc. no escatiman esfuerzos para buscar noticias negativas sobre China, e incluso recurren a las noticias falsas. La razón consiste en que sus conocimientos sobre China solo son etiquetas superficiales, y sus conocimientos sobre el mundo se quedan en el viejo sueño de la «superioridad occidental», por lo cual no pueden creer ni mucho menos aceptar el hecho de que un país liderado por el Partido Comunista y con 1.400 millones de habitantes, y una economía menos desarrollada que las suyas, ha hecho un trabajo mucho mejor en la lucha contra la epidemia del virus. En lo profundo, es una muestra más de su falta de confianza en su propio sistema político, gobernanza gubernamental y estructura social. Demonizar a China, en vez de resolver los problemas de estos países, perjudicará gravemente la paz, las cooperaciones y el desarrollo del mundo.

Han salido también informaciones sobre el ocultamiento de la cifra real de muertes en la provincia de Hubei, y recientemente Wuhan corrigió sus cifras. ¿Cuál es su comentario?

En la etapa inicial de la epidemia, el crecimiento abrupto de pacientes en Wuhan, en la provincia de Hubei, desbordó la capacidad de admisión de las instituciones médicas, por lo que algunos pacientes murieron en su casa sin ser tratados en los hospitales. Además, la información entre los hospitales tampoco se transmite de manera fluida, lo cual causó dificultades objetivas para hacer estadísticas. El 17 de abril, los departamentos de prevención y control epidémico de Wuhan, luego de una cuidadosa verificación, anunciaron que el número de muertos entre los casos confirmados aumentaba en 1.290.

Durante todo el periodo de la epidemia, China siempre ha adoptado una actitud abierta y transparente. El 27 de diciembre de 2019, el Hospital Hubei de Medicina Tradicional China y Occidental Integrada informó los primeros tres casos sospechosos. El 31 de diciembre, la Comisión Nacional de Salud envió un grupo de expertos a Wuhan para investigar en el sitio. El 3 de enero de 2020, China comenzó a enviar oficialmente las actualizaciones oportunas a la OMS y otros países, incluidos los EE.UU. El 11 de enero, después de una gran cantidad de investigación y análisis, el centro chino para el Control y la Prevención de Enfermedades subió cinco secuencias genómicas completas del nuevo coronavirus en el sitio web y compartió datos con el mundo y la OMS. El 15 de enero, los CDC de EE.UU. emitieron advertencias sobre el nuevo coronavirus. El 25 de enero, Estados Unidos cerró su consulado en Wuhan y retiró a todo el personal. El problema es que Trump no tomó medidas efectivas de prevención y control en su país en más de un mes, al contrario, ha dicho repetidamente a los estadounidenses que «no es gran cosa».

Por eso, describir los errores estadísticos causados por dificultades objetivas en la etapa inicial como «ocultamiento», es irresponsable, e incluso puede estar motivado por intenciones ocultas. El Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el secretario de Estado, Mike Pompeo, no dejan de recurrir al juego de echar la culpa (a otros) intentando desviar la atención y eludir las críticas del pueblo sobre su pobre repuesta a la epidemia. Ellos atacan a China, a la OMS, a los gobernadores, a los medios de comunicación estadounidenses y a todas las personas que los hayan cuestionado. Jeffery Sachs, economista de la Universidad de Columbia, ha dicho que Trump no oculta su hostilidad hacia los demás y es peligroso. Richard Horton, editor en jefe de la revista médica de renombre internacional «The Lancet», ha señalado que las críticas de Trump a la OMS violan los hechos, y su decisión de congelar el financiamiento estadounidense al organismo es «un crimen contra la humanidad».

Después de que China reportó la epidemia, algunos políticos de los Estados Unidos y algunos países europeos tomaron la actitud de esperar y observar, e incluso se rieron en secreto de dicha desgracia por un tiempo, lo cual simplemente es desvergonzado y moralmente repulsivo. El secretario de Comercio de Estados Unidos, Wilbur Ross, dijo con entusiasmo el 30 de enero que la propagación del nuevo coronavirus en China «ayudaría a acelerar el retorno de los puestos de trabajo a los Estados Unidos». Quizás para Trump, mantener sus hoteles y campos de golf en funcionamiento normal es más importante que cualquier otra cosa. Trabajé casi cinco años en Nueva York, y me encanta esa ciudad. Actualmente, los casos confirmados en los EE.UU. ya han superado los 700 mil, siento profunda preocupación por los amigos que viven ahí.

Hace unos días, el gobierno chileno anunció un acuerdo sobre la donación de 500 ventiladores desde China. ¿Cuál es el estado de estas donaciones? ¿Cuándo llegarían a Chile?

No tengo información sobre la donación de 500 ventiladores que la parte china habría comprometido. Tengo entendido que algunas empresas chilenas están intentando comprar 500 ventiladores desde China para donar al gobierno chileno y al Ministerio de Salud. Respecto de la compra de ventiladores, la parte chilena también me contactó para pedir colaboración. Como China tiene una capacidad limitada en la producción de los ventiladores invasivos, y la demanda a nivel mundial es enorme, muchos países enfrentan dificultades para su adquisición. En cualquier caso, China hará el mayor esfuerzo para ayudar a Chile.

Cabe destacar que muchas empresas y gobiernos locales de China están tomando medidas para apoyar a Chile en la lucha contra la epidemia. Que yo sepa, Tianqi Lithium se ha comprometido a donar 200.000 mascarillas desechables de uso médico y 20.000 mascarillas KN95. Alibaba propuso donar 200.000 mascarillas de uso médico, 30.000 kits de test y 10 ventiladores. La Agencia de Cooperación para el Desarrollo Internacional, el gobierno popular de la provincia de Sichuan, los gobiernos populares de las ciudades de Chengdu, Shenzhen, Ningbo, así como la sucursal del Banco de China en Chile, la Corporación China Minmetals, entre otros, también se han comprometido a donar insumos médicos a la parte chilena. Algunos residentes chinos en Chile, provenientes de las provincias de Zhejiang y Jiangsu, también hicieron donaciones. Estamos en contacto con los departamentos chilenos pertinentes para coordinar la entrega y el transporte de los insumos donados.

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