Petorca

Ganadería de Petorca en estado terminal

La sequía y el frío invierno de la parte alta del valle han provocado la muerte de animales. La tradicional producción de queso de cabra de la zona podría desaparecer. Barrera sanitaria impide que animales migren al sur para alimentarse.

Fue una medida desesperada. A un costado del lecho del río Petorca, a la altura de Chincolco, una misa reunió a los habitantes de la zona. Buena parte de ellos eran pequeños ganaderos. En la parte más alta del valle de Petorca existe una larga tradición de producción de cabras y vacunos.

La ceremonia fue para pedir por la llegada de lluvias. El seco río permitió reunir a los afectados.

En el valle solo han caído 13,6 milímetros en lo que va del 2019.

—Tenemos un déficit bastante grave desde 2018. Este año ha sido muy seco. No se trata de no tener lluvias normales, sino que tampoco tenemos lluvias anormales. Lo normal es que debiéramos llevar 250 milímetros de agua caída. Si no tenemos lluvia durante agosto, vamos a tener que despedir gente, va a aumentar la cesantía en la zona —sostiene Radomiro Toro, vicepresidente de la Asociación de Canalistas de Chincolco.

Aunque Petorca ha recibido atención por la sequía en los últimos años, ha sido solo en la parte media del valle. La disputa mediática por la producción de paltas ha recibido todas las luces. Sin embargo, aguas arriba —aunque suena a ironía por la sequía—, donde no hay cultivos de palta, la situación es mucho más grave. En la tierra de los criadores de animales no se discute si habrá más o menos superficie, sino que si el rubro seguirá existiendo.

—No hay agua y la cantidad de nieve es nula. Los animales se están muriendo —sostiene el veterinario Rodrigo Prado.

Por ello, la ganadería y, por ende, la histórica producción de queso de cabra de Petorca está en peligro de perderse.

Barrera sanitaria

En términos de ciclo productivo, el ganado de la zona central se encuentra en un mundo paralelo al de la zona sur. Debido a exigencias sanitarias, en caso de emergencia los animales no pueden viajar a alimentarse al sur.

Eso sí, mientras que en el centro la falta de lluvias ha hecho que las vacas estén más flacas, en la parte norte de la Región de Valparaíso están luchando por mantenerse en pie.

—En la ganadería de vacunos y caprinos hay mucha mortandad. Si se hace un recorrido por cerros, se puede encontrar una cantidad sorprendente de animales muertos. No nos esperábamos un invierno así, tan frío y seco. Hemos hecho todos los esfuerzos necesarios, pero los animales han muerto de hambre y frío —explica Radomiro Toro.

El agricultor y canalista comenta que en las zonas de vegas en la cordillera de los Andes, donde los animales son enviados a pastar en ciertas épocas del año, también se ve sequía.

Con su experiencia en el manejo del agua en la parte alta de Petorca, explica que desde 1997, hace más de dos décadas, no han tenido un año con lluvias abundantes. Un período de lluvias relativamente normales se interrumpió entre 2010 y 2013. Las precipitaciones se recuperaron, sin llegar a ser muy importantes, hasta 2017, en que dejó de correr agua por el río Petorca y se inició un nuevo ciclo de sequía.

La aridez típica de la parte alta de Petorca limita la posibilidad de desarrollar cultivos. La ganadería caprina y vacuna es “la” posibilidad de generar ingresos para los agricultores, la mayoría de ellos campesinos.

—Frente a esto ya no podemos hacer nada más. Se nos viene un problema muy grave, porque la ganadería va a desaparecer por la sequía —sentencia Radomiro Toro.

Los fardos no son la solución

Rodrigo Prado relata que producto de la sequía las cabras pierden sus crías.

—Se les mueren al cuarto mes de gestación, por un mecanismo de defensa que se gatilla para que la madre siga viva. En el caso de las vacas, las que paren tienen terneritos muy chicos y no tienen leche, lo que genera una alta mortalidad de los recién nacidos.

Ya que los animales no pueden moverse hacia el sur para alimentarse, más de alguno puede pensar que la solución obvia sería llevar alimentos desde el sur. Sin embargo, para Prado esa alternativa no es viable.

—Ese sistema (la ganadería de pastoreo) no es sustentable con fardos que valen entre $7.000 y $8.000. Sin forraje en los campos, las vacas finalmente mueren. Venderlas a precios malísimos es la única opción para muchos. Hoy no pagan más de $60.000 por vaca; y si están muy delgadas, se han visto precios de $40.000. Otros prefieren mantenerlas con la esperanza de que llueva en agosto —sentencia el veterinario.

Desde el Ministerio de Agricultura afirman tener claro que la situación es compleja.

—En Coquimbo, donde hay una mayor cantidad de ganado caprino, recién tomamos medidas. Estamos siguiendo de cerca lo que pasa en Petorca —afirmó el ministro de Agricultura, Antonio Walker.

Fuente
ELMERCURIO.COM
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